A este paraíso playero con forma de media circunferencia exacta y flanqueado por cantiles de media altura, se llega caminando o en kayak, si es que se quiere ir por libre. Si no, toca pagar pasaje en un barquito de excursión. Sea como sea, a lo épico o a lo sencillo, la recompensa vale la pena: una cala de arena fina y blanca escoltada por un pinar que se encuentra aislada de cualquier núcleo urbano. Todo un remanso de paz en la zona sur de la isla, dentro del Área Natural de Especial Interés Me-13.
EXPANSIÓN:
Una exclusiva cala gracias a la dificultad de acceso. Hay que caminar desde Mitjana durante 4 kilómetros de bastante desnivel. Pero bien vale el esfuerzo para obtener a cambio un chapuzón en aguas tan puras que parecen de una piscina, rodeada por los pinares característicos y el paisaje rocoso.
ENLACES:
https://viajes.nationalgeographic.com.es/a/playas-mas-bellas-menorca_15626

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